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Tras algo más de 2 meses recorriendo 2.000 kms de horribles caminos de tierra y piedras tan solo me quedaban 22 kms de estas características, algo que podría parecer una absoluta tontería si no fuera porque se trataban de los peores 22 kms que he hecho y haré en toda mi vida.

Los primeros 16 había que realizarlos, en su gran mayoría, empujando la bicicleta por caminos de pendientes imposibles y con enormes piedras sueltas. Los 6 restantes eran mucho peores ya que discurrían por un senderito de treking en el que había que portear, también casi en su totalidad, todo el equipaje por separado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre tres y cuatro viajes me llevaba transportar todos los bultos, siempre por estrechísimos caminos llenos de rocas y troncos por los que no cabía mi bicicleta maleteada ni tampoco mi remolque.

A veces avanzábamos por profundos barrizales donde el barro te llegaba por los tobillos y otras cruzando ríos o profundas zanjas horadadas por el agua. Y prácticamente siempre bajo la maldita lluvia que en rarísimas ocasiones nos daba una tregua

La necesidad de portear el equipaje en varios viajes aumentaba notablemente la distancia a recorrer ya que no solo era preciso cubrir el recorrido una vez por cada porteo sino que era necesario desandar el camino realizado para regresar a por el siguiente bulto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Menos mal que contaba con la compañía de Noemí, guerrera como pocas, quien cada vez que conseguía resolver su propio entuerto, regresaba para echarme una mano.

Tardamos un día y pico en recorrer esa corta distancia, prácticamente sin descansar. Estaba exhausto. Me dolía hasta el último de los músculos de mi cuerpo. Pero sentía, una vez más, ese enorme placer que te da la satisfacción de saberte capaz de superar cualquier dificultad que se cruce en el camino. Dificultades que no hacen sino enriquecer el viaje.

 

Cada vez llevo más lejos una de las máximas favoritas (y más repetidas) de mi viaje: Querer es poder. Los límites están allá donde uno decide ponerlos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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