La ilusión con la que entré en Ecuador es solo comparable a aquella con la que llegué a Brasil para comenzar mi viaje. Sabía que en este país me esperarían grandiosos momentos. Y no es que supiera a ciencia exacta qué es lo que me iba a suceder pero sí que, fuera lo que fuera, lo iba a disfrutar multiplicado por tres ya que lo haría de la mano de mis buenos amigos Marco y Piedad, del proyecto Viajamundeando, y más delante de la mano de aquellos a quienes, sin lugar a dudas, más ilusión tenía de ver: ¡A mi queridísima familia!

 

ECUADOR con mi familia

Todos lo hemos pensado y experimentado más de una vez: No valoramos lo que tenemos hasta el momento en que quedamos privados de ello, o sea, cuando empezamos a sentir su falta y sufrimos su ausencia.

No es que antes de este viaje no valorara a mi familia pero después de un año sin verles me daba cuenta por primera vez de cuánta falta me hacen y del pilar tan fundamental que suponen en mi vida.